TEXTO DE LA HISTORIA
El restaurante estaba abarrotado ese viernes
por la noche, y entre el murmullo de conversaciones y el tintineo de la
cubertería, Elena no se dio cuenta de que estaba siendo observada mientras
cenaba con su acompañante, un apuesto hombre llamado Marco, la miraba con una
devoción que casi palpaba en el aire.
Lo que Elena no sabía era que durante toda la
cena un Cambiaformas estudiaba cada gesto, cada matiz de su expresión, cada
inflexión en su voz cuando hablaba con Marco.
Cuando Elena se excusó para ir al baño, el
Cambiaformas sintió una oleada de excitación. Era el momento perfecto.
"Disculpa, amor, vuelvo enseguida",
dijo Elena con una sonrisa, levantándose de la mesa.
El Cambiaformas esperó un momento antes de
seguirla, manteniendo una distancia discreta. Vio cómo Elena se dirigía hacia
el baño de señoras al fondo del pasillo. Aprovechando un descuido, el
Cambiaformas se deslizó hacia la puerta del baño, verificando que no hubiera
nadie más cerca.
Una vez dentro, escuchó el cierre de la puerta
de un cubículo. El Cambiaformas se acercó sigilosamente, su corazón
acelerándose con la anticipación. Esperó a que Elena saliera, momento en el que
actuó rápidamente.
Con un movimiento fluido y preciso, el
Cambiaformas golpeó suavemente la nuca de Elena. Los ojos de ella se abrieron
sorprendidos por un instante antes de que la oscuridad la envolviera y su
cuerpo se desplomara sin hacer ruido en sus brazos.
Rápidamente, el Cambiaformas arrastró el cuerpo
inconsciente de Elena hacia el armario de limpieza que había al final del
pasillo, cerrando la puerta con llave. Luego, se paró frente al espejo,
concentrándose intensamente.
Primero vino el cambio de altura, ajustándose a
la estatura exacta de Elena. Luego, su rostro se transformó, los rasgos
masculinos desdibujándose hasta convertirse en los delicados facciones de
Elena. Su cabello oscuro creció y se alargó hasta caer sobre sus hombros. Su
cuerpo se remodeló, adquiriendo las curvas y formas exactas que había
memorizado durante la cena.
Incluso el vestido rojo que Elena llevaba se
materializó en su cuerpo, una réplica perfecta del original. El Cambiaformas
ahora era idéntico a Elena en cada aspecto, hasta el más mínimo detalle.
Con una sonrisa que era ahora la de Elena, el
nuevo "Elena" se arregló el pelo y salió del baño, caminando con el
mismo paso ligero y coqueto que la original.
Volvió a la mesa donde Marco la esperaba,
consultando su reloj con una leve impaciencia.
"Lo siento, amor," dijo el
Cambiaformas con la voz exacta de Elena. "Había una cola increíble."
Marco sonrió, tomando su mano. "No te
preocupes. ¿Estás bien? Pareces un poco... diferente esta noche."
El Cambiaformas sintió una punzada de
adrenalina. ¿Se había dado cuenta? No, era solo su imaginación. Sonrió
coquetamente, acariciando la mano de Marco con su pulgar.
"Diferente ¿cómo?", preguntó,
inclinándose hacia adelante para dejar ver un poco más de escote.
"¿Diferente buena o diferente mala?"
Marco rio, sus ojos recorriendo el cuerpo de lo
que creía que era su novia. "Definitivamente diferente buena. De hecho...
nunca te había visto tan... apasionada esta noche."
El Cambiaformas sonrió internamente. Si él solo
supiera. Se inclinó más, sus labios rozando los de Marco en un beso que fue más
intenso de lo que Elena le permitía en público.
"Quizás es porque no puedo esperar a
volver a casa", susurró el Cambiaformas en el oído de Marco, usando el
tono seductor que había escuchado a Elena usar en raras ocasiones.
Marco se rio, su mano deslizándose por la
espalda del Cambiaformas. "Bueno, si sigues así, quizás no necesitemos
esperar hasta llegar a casa."
La cena continuó, con el Cambiaformas
disfrutando cada momento del juego. Saboreaba la comida con un deleite
exagerado, reía a carcajadas en los momentos adecuados, y mantenía un contacto
visual con Marco que era mucho más intenso de lo que Elena solía mostrar.
Cada vez que Marco la tocaba, el Cambiaformas
sentía una emoción renovada. La idea de estar engañando a este hombre tan
completamente, de estar viviendo la vida de su novia derecho frente a sus
narices, era increíblemente estimulante.
"Deberíamos pedir postre," sugirió
Marco, su mano deslizándose hacia el muslo del Cambiaformas bajo la mesa.
El Cambiaformas sintió un escalofrío de placer.
"Solo si podemos compartirlo," respondió con una sonrisa pícara.
Mientras comían un decadente chocolate fundido,
el Cambiaformas se inclinó hacia Marco, sus labios rozando su oreja.
"¿Qué te parecería si nos vamos
ahora?", susurró. "Tengo... planes para esta noche."
Los ojos de Marco se abrieron con sorpresa y
deleite. Elena nunca había sido tan directa. Asintió con entusiasmo, dejando
algunos billetes sobre la mesa mientras se levantaban.
Mientras caminaban hacia la salida, el brazo de
Marco alrededor de su cintura, el Cambiaformas se preguntó hasta dónde podría
llevar este juego. El Cambiaformas se subió al auto en el asiento del copiloto
y con total habilidad desabrocho el pantalón de Marco para acariciar su verga
mientras no dejaba de sonreír y mirar hacia al restaurante visualizando a Elena
dormida en el armario para luego girar a mirarlo a él, besarlo y comenzar a
masturbarlo mientras se alejaban del lugar.
La noche prometía ser mucho más interesante de
lo que Marco podría haber imaginado.


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